sábado, 16 de agosto de 2008

LA PASIÓN POR LOS LIBROS: UN ACERCAMIENTO A LA BIBLIOFILIA de Francisco Mendoza Díaz-Maroto



Este libro es un ameno ensayo sobre la bibliofilia y el mundo del libro antiguo en general, entendiendo aquella como la afición por los libros raros o antiguos.


Empieza indicando que el coleccionismo de libros es tan bueno o malo como cualquier otro tipo, responde como todos a una carencia de afecto, desequilibrio psíquico o insatisfacción vital, puede incluso llegar a ser adictivo y se da de forma innata en el ser humano. Se dan tantos tipos de bibliofilia como temas, épocas, lugares, lenguas o partes de un libro hay.


Se enseña a conocer la procedencia e historia de un ejemplar a través de los exlibris, dedicatorias y exdonos, además de tener muy en cuenta el papel, anotaciones, encuadernaciones e incluso manchas y restos orgánicos que el autor llama “heridas de guerra”. Estos no se deben borrar nunca porque forman parte del libro, aumentan su valor y son testimonio de la historia del ejemplar (ya que el libro no puede hablar, como dice el autor) así como las anotaciones, subrayados y tachaduras que a veces pueden haber causado daños irreparables en el ejemplar.


A la hora de estudiar un ejemplar no se debe olvidar la posible falsificación de la fecha, por lo que hay que tener muy en cuenta los preliminares de la obra para su estudio y análisis, además del colofón, utilizar el método de Proctor en la letreria, marcas de impresor y de librero.


Sorprende la importancia que en un libro puede tener la falta de 3 milímetros de margen e incluso una mala restauración. Esta debe hacerse por un profesional en la materia y siempre que el libro lo necesite.


El autor explica términos relacionados con los libros antiguos, explica su importancia dentro del valor general de obra por lo que su interés didáctico es innegable. Se repasa la historia del libro y de la encuadernación brevemente, enseña que el valor de un libro esta en el número de ejemplares de la tirada, ediciones, ilustración, autor, letreria, obra, prólogo, estado, belleza... es interesante en este sentido que explique la diferencia entre edición, emisión y estado. La inclusión de la portada obedece a factores comerciales.

Los libros de una determinada época pueden tener más valor que los de otras, sin ser el más antiguo el de más valor, también ocurre lo mismo por lugares, autores, rareza...


Los libros pueden ser raros por distintas razones, en América se imprimieron pocos incunables, mal uso, clima, guerras entre otras. A la hora de valorar un libro no hay que hacerlo sólo por la antigüedad que tenga, también hay que apreciar el tema, la lengua, calidad, ilustraciones, rareza, edición, encuadernaciones, letreria o conservación.


El autor da consejos a la hora de comprar libros, la selección, las subastas y los libreros. Identificar en un catálogo los defectos, libros sobrevalorados y viceversa, posibles engaños y eufemismos en los catálogos de libreros y subastas, por lo que siempre hay que examinar el ejemplar antes de comprarlo, también da recomendaciones para la conservación entre ellos: colocar los libros por tamaños, temperatura, iluminación, etcétera. Se deben utilizar distintas herramientas como el catálogo de Palau o el de Vindel. Recomienda el uso de las nuevas tecnologías para conseguir un buen libro en subastas.


Se hace un interesante repaso a los bibliófilos españoles más relevantes, Miquel y Planas, Quevedo entre otros; aparte de los “biliopiratas” que son bibliófilos pero han robado libros para formar su colección.


Da prácticos consejos de varios autores (Harold Klett) y que más o menos vienen a resumir la practica totalidad de la obra, se refieren sobre todo a la compra, conservación y catalogación para su difusión. Al final se da una muy interesante y útil bibliografía sobre el tema y se citan los libros que se han dado como ejemplo.


COMENTARIO


Debo empezar diciendo que a pesar del tema y de la extensión del libro no resulta en ningún momento difícil ni pesado de leer, resulta interesante y creo que invita a profundizar en algunos temas relacionados. La cubierta es muy significativa y expresiva del tema que después va a desarrollar el autor.


Sobre todo un libro como este es fundamental en personas que teniendo cierto acercamiento a los libros no tengan ni las más mínimas nociones básicas de fondo antiguo, porque por su carácter ameno y también por las frecuentas anécdotas intercaladas resulta hasta divertido de leer, a la vez que instruye y logra interesare por el tema o atraer al mundo de los libros antiguos. No al coleccionismo, a pesar de que el autor lo presenta como lo más fácil del mundo, estoy segura de que nos ha ahorrado todos los inconvenientes que tiene ser un bibliófilo, no ha puesto ninguno.


Me ha resultado muy útil para entender los conceptos que para todo pusiera ejemplos con ilustraciones en color y de gran tamaño.


A pesar de todo, no entiendo como alguien que supuestamente ame los libros no los lea, el autor defiende esto alegando que hay otras sensaciones que aporta un libro y la satisfacción de protegerle, pero la esencia de un libro esta en su contenido sino la esencia si su razón de ser, los adornos, ilustraciones, papal, letreria y demás elementos se dan porque hay algo que se va a leer, para eso se crea, de otra forma no cumple la razón para la que fue creado y es triste tener un libro de adorno.


La pequeña sección que dedica a criticar a los religiosos es un tanto ilógica, desde luego es más lo que se debe a la Iglesia Católica que lo que se les puede echar en cara, además no ha sido la peor la Iglesia de Roma, ni la única. La Inquisición queda muy lejana y después de todo no tocaron los libros que quedaron en el Escorial, las desamortizaciones vaciaron de documentos y obras de artes las instituciones religiosas, que hoy forman parte del Patrimonio, quizá en otras manos, como se ha comprobado, no se hubieran conservado. A parte de que en parte gracias a ella de vez en cuando se encuentran libros únicos y espectaculares hallazgos lo que para el autor es un “placer”.


Debo indicar que a veces hubiera venido bien que explicara con notas a pie de página o similares ciertos términos demasiado específicos para ser entendidos por cualquier persona, así “filigranas” (página 76) o pliegos de cordel (página 84), aunque por lo general si lo hace, y son contadas las ocasiones en que hay que acudir a un manual especializado.


No entiendo la diferencia que hace entre libro raro y curioso, porque ambos tienen en común que se pueden conservar escasisimamente, en su momento pudieron salir pocos ejemplares, tienen una lengua poco utilizada para imprimir, temas poco frecuentes...


El facsímil es importante en todos los sentidos, más que ninguna otra es que resta valor a la materialidad de un libro y da importancia a lo más importante de un libro, su contenido, así de ninguna forma se pierde. No quiero pensar que al autor no le gusten porque quizá restan valor a los originales. Sus ventajas quitan todo el valor a los inconvenientes, más gente puede tenerlo y leerlo por placer, es idéntico pero se pierde el miedo que genera un ejemplar único, los materiales de que están hechos garantizan una durabilidad mayor que el original, al facilitarse el acceso se hace más estudios, aparecen más aficionados con lo cual la demanda aumenta y es un circulo vicioso. No cabe las comparaciones con la comida o en otros términos porque son más prácticos en todos los sentidos, por eso debe fomentarse la creación de este tipo de materiales.


Tampoco entiendo como un libro en el que haya una errata puede valer más que otro en el que no aparezca, un libro más perfecto será aquel que más se parezca a la voluntad de sus creadores una imperfección debería restar valor, aunque la errata le haga único.


Personalmente veo que la bibliografía debería estar más clasificada hacer una clasificación de los catálogos, temas, lugares. Yo entiendo que los bibliófilos no lean los libros que compran, que prefieran erratas en los textos, pagar más por algo menos perfecto, no darle utilidad al libro en el fondo lo que ven es exclusividad poseer algo único, que nadie más tiene. Por eso Bill Gates compro los manuscritos de Leonardo da Vinci. Por eso la compra en subastas, dar una encuadernación más cara que lo que ha costado el libro, el comercio a veces tan absurdo con los precios desorbitados.

LOS ESTUDIOS DE BIBLIOTECONOMIA Y DOCUMENTACIÓN



- LOS ESTUDIOS DE BIBLIOTECONOMIA Y DOCUMENTACIÓN

- Descripción del título de licenciado en Documentación.

El objetivo principal de estos estudios es formar a profesionales especializados en las tecnologías de la información (especialmente con todo lo relacionado con Internet), técnicas de gestión de calidad, gestión del acceso a la información, conservación de la documentación y aspectos legales relacionados con la gestión de la información y de la documentación. Para lograr este fin, se estudian todas las normas de catalogación, indización y análisis de contenidos que se utilizan para recopilar y organizar la información que se genere en una institución. Asimismo, también son materias de estudio en esta carrera la organización y administración de bibliotecas, hemerotecas y archivos, y la gestión de contenidos en bases de datos y páginas web. Sus materias básicas son: Análisis y Lenguajes Documentales; Archivística; Bibliografía y Fuentes de Información; Biblioteconomía; Documentación General; Técnicas Historiográficas de la Investigación Documental; Tecnologías de la Información; Practicum. Presenta una gran cantidad de optativas, lo cual permite establecer especialidades dentro de estos estudios.

Con todo no deja de ser una carrera poco valorada, sobre todo porque es mal conocida. Una carrera relativamente joven, pues los primeros diplomados en biblioteconomía y documentación surgieron a principios de los años noventa. Y sobre la que además, pesan los estereotipos que tradicionalmente se han aplicado a los profesionales de las bibliotecas y archivos. Aunque se debe señalar que cada vez en menor medida.

Siguiendo las directrices que marca el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), los estudios de biblioteconomía y documentación, tanto diplomatura (3 años) como licenciatura (2 años), se convertirán en un titulo de grado de 4 años. Cambio mal recibido en otras carreras, y que sin embargo solo traerá cosas buenas en el área de las Ciencias de la Documentación. Pues consigue que los dos niveles de estudios estén armonizados, ya que hasta ahora había bastante desorganización en lo que ha implantación de asignaturas se refiere. Habiéndose dado el caso de tener que estudiar dos temarios iguales pero con distinto profesor en cada uno de los niveles formativos. Por otra se consigue una titulación superior normalizada con el resto de los países europeos y la especialización completa en el área, con la implantación de los masters oficiales.

Actualmente, se puede estudiar en la Universidad de Extremadura, la de La Coruña, Murcia, León, en Zaragoza, Carlos III de Madrid, Salamanca, Granada, Alcalá de Henares, Valencia y Universidad Complutense.

- Perfil profesional del licenciado en Documentación. Las perspectivas del empleo en Documentación.

Las funciones de un documentalista, biblioteconomo, archivista, bibliotecario, gestor de información, webmaster… se pueden agrupar en:
- Las documentalistas ya no se dedican únicamente a proporcionar datos, si no que también crean su propia información, por ejemplo, elaboran informes para el personal de la propia empresa y crean bases de datos que faciliten el acceso a la información, catálogos de libros, bibliografías y repositorios.
- Asesoramiento documental para el funcionamiento de organizaciones.
- Desarrollar los departamentos de informática, aportando el punto de vista humano y documental.
- Ser especialista cultural en temas de información aplicada: sociedad de la información, edición, medios de comunicación, información humanística y científica.

Profesionales debidamente cualificados para ser responsables principales de la gestión, análisis y difusión de la información contenida en los sistemas. Por otra parte, los avances tecnológicos que se han producido en las últimas décadas han tenido un gran impacto sobre la forma en que la gente trabaja, estudia y se divierte, por lo que dichos estudios son muy útiles en la sociedad de la información, es decir, en la sociedad en la que se va a desarrollar la sociedad del futuro. Así el lugar de trabajo estaría en aquel donde hubiera necesidad de controlar, almacenar, recuperar y difundir información de todo tipo, desde libros o archivos hasta imágenes o la gestión de páginas web.

Llegados a este punto es apropiado citar a Emilia Curras, profesora de documentación científica en la Universidad Autónoma desde 1970 hasta 1998, el siguiente texto es un mensaje enviado a la lista de distribución IWETEL, lista especializada en biblioteconomía y documentación, el 23 de marzo de 2007:
“El dato es neutro, se encuentra en el texto del documento. Cuando el dato sale del documento, se transporta, se difunde, es percibido y entendido, es cuando se convierte en información. Sucesivas informaciones, comprendidas y valoradas, producen conocimiento. Y cuando a ese conocimiento se le añade un juicio de valor, de crítica, de enjuiciamiento, se convierte en opinión. ¿Qué es documentación? Documentación es el arte, o función, de documentar, bueno... y ¿qué más?. Es un conjunto de operaciones que se realizan para obtener información, clasificarla, recopilarla, guardarla y tenerla dispuesta para su uso. Y este es el Mapa del Conocimiento. Hoy las cosas han cambiado un poco gracias a las tecnologías informáticas y tenemos internet, webs, blogs, etc., etc., y se habla de ontologías, taxonomías, etc. Y todo nos parecen nuevas ideas”.

- Perspectivas de futuro

Las universidades suelen ser optimistas con nuestra titulación. Esta información se recogió de un estudio que sobre la titulación en cuestión había realizado la Universidad Carlos III de Madrid: “La Licenciatura tiene un alto nivel de colocación: buena parte de nuestros alumnos encuentran trabajo o han trabajado ya después de terminar la carrera. Según datos recogidos por la Universidad en 2005, el 68,4% de nuestros licenciados está trabajando en el momento en que termina la carrera”.

Estas estadísticas podrían ser calificadas de excelentes, pero, tienen una trampa, y es que no explican en que porcentaje se trata de trabajo o beca. Auque las becas son útiles para ganar experiencia y en lo que representan en la formación de los alumnos, estar contratado y ser becario son cosas diferentes. Sobre todo en lo que a hacer planes de futuro a largo plazo se refiere, tanto profesionales como personales.

El panorama profesional, pues, es difícil, esta titulación presenta un alto grado de becarios, trabajos mal pagados y temporalidad. Pero no se diferencian, estos titulados, mucho de los miles de jóvenes que a diario se enfrentan al mundo laboral. No se debe esto a la formación elegida, sino a la masificación de las universidades.

El futuro que como profesionales corren depende sobre todo del grado en que sean capaces de adaptarse a las nuevas situaciones, nuevos medios informáticos, diferentes técnicas... y a la capacidad que tengamos de dar respuesta en lo que al acceso a la documentación se refiere. Sirva como testigo de estos cambios la transición del papel a los medios en soporte electrónico como forma predominante de almacenamiento y recuperación de la información, que representan, como no, nuevas forma de acceso a la información.

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