Estas Confesiones de una editora poco mentirosa constituyen el relato de los avatares de una aventura editorial que, iniciada a finales de los años 60, como una minúscula empresa familiar, se convertiría en una de las editoriales más prestigiosas del país. Se presenta como unas memorias, relacionadas con el mundo de la edición, de Esther Tusquets, cabeza de la editorial Lumen durante cuatro décadas. La autora confiesa que se vio al frente de Lumen por una situación absurda: su padre compra la editorial porque le sobra el dinero y le hace con ello un favor a un pariente. Rinde un culto enorme a la amistad y a la fidelidad, que le ha hecho perder contratos millonarios, eso si, a cambio de haber adquirido un admirable prestigio dentro del mundo editorial. En los veintisiete capítulos del libro se habla de todo un poco, aunque siempre desde un punto de vista muy personal: la relación de Esther Tusquets con algunos escritores: Carlos Barral, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, Ana María Moix, Miguel Delibes, Mario Vargas Llosa… Sobre Camilo José Cela dice cosas que más o menos nos podíamos haber imaginado de él, como su amor al dinero o el modo grosero y deshonesto que tenia de tratar a la gente. Sin embargo, también cuenta como ayudo acogiendo en su propia casa a Ana Mª Matute cuando esta decidió huir de su primer marido. Es muy divertida su evocación del mítico encierro contra el franquismo en Montserrat en 1970. O que tache a Mario Vargas Llosa de perfeccionista enfermizo, a Miguel Delibes de asesino de perdices y muy bella la manera de hablar de Carmen Martín Gaite o Ana María Moix. viernes, 23 de noviembre de 2007
Confesiones de una editora poco mentirosa de Esther Tusquets
Estas Confesiones de una editora poco mentirosa constituyen el relato de los avatares de una aventura editorial que, iniciada a finales de los años 60, como una minúscula empresa familiar, se convertiría en una de las editoriales más prestigiosas del país. Se presenta como unas memorias, relacionadas con el mundo de la edición, de Esther Tusquets, cabeza de la editorial Lumen durante cuatro décadas. La autora confiesa que se vio al frente de Lumen por una situación absurda: su padre compra la editorial porque le sobra el dinero y le hace con ello un favor a un pariente. Rinde un culto enorme a la amistad y a la fidelidad, que le ha hecho perder contratos millonarios, eso si, a cambio de haber adquirido un admirable prestigio dentro del mundo editorial. En los veintisiete capítulos del libro se habla de todo un poco, aunque siempre desde un punto de vista muy personal: la relación de Esther Tusquets con algunos escritores: Carlos Barral, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, Ana María Moix, Miguel Delibes, Mario Vargas Llosa… Sobre Camilo José Cela dice cosas que más o menos nos podíamos haber imaginado de él, como su amor al dinero o el modo grosero y deshonesto que tenia de tratar a la gente. Sin embargo, también cuenta como ayudo acogiendo en su propia casa a Ana Mª Matute cuando esta decidió huir de su primer marido. Es muy divertida su evocación del mítico encierro contra el franquismo en Montserrat en 1970. O que tache a Mario Vargas Llosa de perfeccionista enfermizo, a Miguel Delibes de asesino de perdices y muy bella la manera de hablar de Carmen Martín Gaite o Ana María Moix.
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Literatura
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